Amigo Joni
Eran las 4 de la tarde cuando un estruendo sonó en el cielo, las nubes oscurecieron y de pronto empezó a llover, era la despedida del invierno? la llegada de la primavera? pero por qué, si ya estamos en Primavera? el cambio climático? estás y muchas otras preguntas divagaban por mi mente, pero la verdad no debía sorprenderme a estos humores del clima europeo. Al terminar mi jornada los truenos siguieron sonando uno más fuerte que otro, y las enormes gotas de lluvia no cesaban de caer, mi ropa empezó a mojarse rápidamente y mi bicicleta ya lo estaba aún más, saqué el plástico que cubría el asiento, cuando recibí un mensaje, miré mi reloj y lo único que llegué a ver en ese momento fue: «Qué pena por lo de Joni Chiappe», de inmediato cogí el celular y aunque tenía solo cinco por ciento de batería, abrí la aplicación y era uno de esos mensajes que nunca quieres leer cuando estás lejos, cuando estás solo, cuando... no te lo esperas.
Una de esas noticias en las que tu corazón late más fuerte, en las que tu estómago se estruja y en las que tu mente lucha por asimilarla. Sin importar la lluvia y los truenos divagué por un rato tratando de despertar de mi pesadilla, tratando de creer de que esto no estaba pasando, queriendo creer que es una broma, una de esas en las que mi amigo Joni me escribiría luego para decirme, «amiguita, estás bien? es solo una broma, aquí estoy, solo lo hice porque a veces quiero desaparecer del mapa de las redes» y después nos estaríamos riendo y haciendo planes musicales, yo le envío mis demos y él me los produce, le envío mis ideas y él me ayuda a hacerlas crecer, le envío mis fotos y videos de la nieve, porque sé que le encantan, al igual que a mi, el invierno, la lluvia, los paisajes...pero ya no más, caí en cuenta que lo había perdido... que la lluvia y los truenos fueron las teclas de los ecos de su partida y a la vez el anuncio de su entrada triunfal al cosmos en donde ahora caminará sobre las sábanas del cielo.
Amigo Joni no asimilo tu partida, quedaron tantos cafés pendientes, tanta música para ofrecer, tantas charlas y tantos conciertos juntos, sabes que fui afortunada de conocerte, tuve la suerte de ser tu amiga, de contarte mis penas, mis alegrías, mis planes y mis secretos, conté con tu valioso tiempo al escuchar o leer mis mensajes, aunque respondías después de horas de habértelos enviado, jaja no importaba, tus sabias palabras las atesoro en mi presente, tu humilde presencia la guardo en mi recuerdo, tu risa lenta y grave así como tu psicodelia musical (psicoledia lenta, como catalogué a tu música) las custodio en mi ser.
Ahora lejos a tantos kilómetros de distancia, se me hace tan difícil no dejar de pensar en ti, en acompañar a tu cuerpo a su última morada, en hablar personalmente con nuestros amigos en común sobre ti y cantarte.
Horas después de la noticia que empañó mi día, sentada sola a la luz de una lámpara sobre mi mesa de noche, escribiendo estas palabras, recordé que esta mañana al despertar, sentí algo extraño en mi habitación, como una cálido rose de aire en mi brazo seguido por un alivio en mi pecho con la grata satisfacción de que el día vendría bien, eras tú diciéndome, «Ya vuelvo» como en aquel concierto.
Joni amigo mío, respeto tu decisión de irte, dejaste un vacío en los corazones de la gente que te aprecia, ya no contaremos con tus bromas y tu presencia, con tu maravilloso sonido que hacía volar la cabeza a cualquiera embarcándolo en un magistral viaje, pero esta vez el viaje lo hiciste tú, hasta siempre querido amigo, nos quedó pendiente el café, ya será cuando te vuelva a ver.
Con amor a mi querido amigo Joni Chiappe.
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