No me acostumbro
El cielo claro de las 20 horas me confunde, mi reloj circadiano proveniente del nuevo mundo aún no se acostumbra al brillo de la noche europea y es que desde que la temperatura subió unos graditos la oscuridad se acerca lenta como quien no quiere aparecer y le da flojera salir para ocultarse rápidamente antes de las 6 de la mañana, se parece a mi cuando había reuniones familiares en casa.
Con casi año y medio en Berlín, se me hace raro estar de día después de las 8pm, sin duda esta claridad invita al jolgorio y la cosa mejora en Junio y Julio porque la noche recién aparece a las 22 y la luna se deja ver tan luminosa para convertir a cualquier ser humano en lobo.
Escuchando "Como mata el viento norte" y una Krombacher Pils en mano escribo estás líneas para recordar que un día como hoy el brillo de la luna llena me ofrece la calidez del verano para amarlo y aceptarlo, derretir mi frío corazón endurecido y abrir mis alas al candor de su brisa.
Ya entiendo porque los alemanes salen como hormigas ante el primer rayo de sol, la gente aguarda en el puente con el solo propósito de contemplar el despertar y la despedida del astro rey que viene a calentar esta parte del hemisferio.
| 21:07- 05/05/2023 |
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