El placer de la Soledad

Viendo la lluvia por la ventana, con el cielo gris sobre una tarde fría de abril, me pregunté ¿Por qué me gusta estar sola? ¿Será un mecanismo de defensa para huir de la gente? o ¿Es que simplemente disfruto de mi compañía? No me considero tímida, tampoco egocéntrica pero soy muy celosa con mi propio espacio, ese rincón lleno de mi al que guardo bajo mi almohada, entre mis sábanas, debajo de mi cama, detrás de la cocina, en el patio interno de mi mente en donde el hacer lo que quiero conmigo misma es un ritual más que placentero.

Disfruto de mi propia bulla, de mi oscuridad y mi silencio y no me gusta que interrumpan mis momentos, la inspiración es uno de los pocos invitados que acepto, no creo que sea egoísta pero si me vienes a visitar, avísame; para cortar de a pocos mi creativo aliento y dar pase a la personalidad sociable que también merece respeto, pero es cierto, valoro tanto mi espacio en sus primeros momentos que de verdad necesito tiempo para acostumbrarme al ruido externo.

Esta sensación se ha vuelto más vulnerable en esta nueva ciudad desde que vivo con otras personas bajo el mismo techo, cuando la mudanza por ahora no es la opción ¿Será una prueba de paciencia y fé? a veces creo que sí, pero menos mal que la sorteo como puedo, lo lamento silencio ya vendrán mejores momentos.

Aunque a veces me gana la impaciencia, me siento orgullosa de no perderla por completo, espero que mis familiares estén de acuerdo. Es cierto que he perdido algunas batallas frente a mi intolerabilidad y por ella me he convertido en un bocado amargo, está bien y lo acepto, doy gracias a las personas, en especial a mi familia, por la paciencia que otorgan a mi recluido ser.

Tampoco niego lo bien que se siente la compañía pero para ello existen momentos, me gustan las sorpresas pero si llegan en un mal momento al inicio no las acepto pero luego es inevitable no rendirme ante la sensación de un inesperado estupor y si se trata de chocolates, bienvenidos aquellos intempestivos momentos. 

No sé si será la edad que permite aflorar mis sentimientos dejando a mi soledad sin lamentos, agradezco los instantes de silencio en donde puedo ser yo y en donde la soledad se ha convertido en mi más aliada compañía. 

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