La Voz de un Ángel
Era la noche del domingo cuando un mensaje de texto llegó a mi celular (sí mensaje de texto, aún hay personas que se resisten al uso del WhatsApp) era la invitación de una amiga de Venecia a «un concierto sorpresa» que sería al día siguiente. El texto me dejó sorprendida y ansiosa porque no sabía de ella hace buen tiempo y por saber de quien sería el show.
La emoción de acudir a mi primer concierto en la ciudad me había hecho olvidar el ensayo con mi banda, pero no podía dejar de pasar la oportunidad, no te invitan a un concierto todos los días ni tampoco salgo a ellos cada fin de semana. Tuve que cancelarlo diciendo que «había olvidado que tenía algo que hacer el lunes por la tarde» (lo siento chicos, mentira blanca)
Llegada las 5 de la tarde me puse mis mejores pantimedias y salí a su encuentro en Hermannplatz, no supe del artista en cuestión hasta que me enseñó los tickets y se trataría de Tori Amos, no niego que al inicio no recordaba sus canciones, pero su nombre sí resonaba en mis adolescentes recuerdos, es que Tori no era una de las artistas que sonaban en Studio 92 o Sabor Mix en la época de los 90 (sí, esas eran mis radios favoritas antes de los 15)
El concierto sería en el Tempodrom, un lugar ubicado cerca de Postdamer Platz un fascinante local cuyo techo se asemeja al de los pétalos puntiagudos de una flor o a varias capas de circo juntas.
Depués de beber un par de cervezas y comer un Pretzel ingresamos al anfiteatro que poco a poco se fue llenando, yo seguía tratando de recordar una canción de la Amos pero fue imposible, lamentable y vergonzosa situación para mi ya que mi amiga me invitaba con toda la nobleza del mundo a ver a una de sus artistas favoritas y yo iba a estar como esquimal en el desierto.
A las 8 de la noche, hora alemana, «super punktlich» inició el show una artista que hasta que no terminó de cantar pensé que era Tori Amos, penosa situación la que suscite cuando le comenté a mi amiga «Que bonito canta Tori» a lo que ella me dijo con acento español, « ella no ez Tori Amosz, ez una banda soporte», menos mal que el lugar estaba oscuro y no se veían mis mejillas rojas de la vergüenza, a lo que le respondí sin más que reconocer mi error «ay es que no veo muy bien desde aquí» en ese momento mi ignorancia fue más que evidente, por que la cantante interpretó temas de su autoría y hablaba en inglés, idioma que he olvidado casi el 50% por pensar todo el día en alemán.
Al terminar el dúo musical de apertura con más de 30 minutos de piano y voz, se dio momento para la pausa, durante el descanso mi compañera me comentó más de Tori y preguntó sobre mis gustos musicales a lo que tuve que confesar que no había escuchado a Tori sino a otras artistas más comerciales de la época grunge, ella tan dulce entendió mi situación y me dijo, «vas a ver que te va gustar»
Llegada las 9 de la noche entró Tori con una larga túnica, zapatos de tacón, lentes y frondosa cabellera roja dispuesta a darlo todo. Sentada entre un sintetizador y un piano de larga cola empezó el show, lo que más me impresionó fue su calidad interpretativa, las subidas y bajadas de la melodía de su voz, los susurros, sus silencios y los golpes con la tapa del piano, hacían que entendiera todo lo que quería transmitir aunque no entendiera lo que cantaba. Acompañada de dos excelentes músicos bajista y baterista no necesitó nada más para hacer uno de los mejores shows previos a mis 42.
Tori pensó en todo para esta nueva gira llamada «Ocean to ocean» las luces y las telas en el escenario evocaban a un mar en calma que hacían que los interpretes nadaran sobre sus olas, en otras ocasiones las luces de color verde envolvían la tarima en una súbita arbolada. Para los momentos más intensos como ella el rojo y el magenta la envolvían y daban paso a un disparo de luz que hacía de su rojiza cabellera parte de su atuendo.
Dos horas de show fueron suficientes para descubrir a una nueva voz que se colocará en mis favoritas del Spotify, una artista con larga trayectoria que estaba escondida para mi y que abre las fronteras de mi gusto musical.
Al final del concierto y extasiada por escuchar por primera vez tan bellas canciones en vivo le agradecí a Emmanuela por inaugurar la semana patronal de mi cumpleaños, una invitación que nunca esperé pero que al final resultó una de las más gratificantes.
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